Podcasts sobre Arte

Es difícil encontrar en la radio programas interesantes sobre arte en general, y especialmente sobre artes visuales.

Para quienes trabajamos en nuestro taller, la música o la radio son una gran compañía, por lo que sería especialmente interesante contar con espacios de este tipo.

Buscando en internet, hemos encontrado dos sitios que valen la pena.

Uno corre a cargo de la Asociación Culturarte de Valencia. En él varios artistas, arquitectos, diseñadores, ilustradores, etc; tratan distintos temas a modo de tertulia. A pesar de que su última edición consta como grabada en el 2007, los temas son completamente actuales. Por ejemplo: Arte y Provocación, Réplicas, Versiones, Pastiches y Falsificaciones.

http://www.podsonoro.com/podcast/1023/culturarte

El otro espacio es más general, y en él se habla sobre diversos asuntos culturales, entre los que destacan las artes visuales y la literatura. Además hay una gran variedad de audiolibros.

www.ivoox.com/audios-arte-literatura_sa_f443_1.html

Si tenéis información sobre otros sitios de este tipo, os animamos a que los compartáis con nosotros.

El cerebro es hermoso

MENTE Y ARTE

En este artículo reproducimos la entrevista traducida al español, que le hace Noah Hutton a Greg Dunn, artista y neurocientífico. Se puede encontrar el original en: http://thebeautifulbrain.com/2011/11/interview-gallery-greg-dunn/ Greg Dunn es un artista visual que tiene un Ph.D en Neurociencia en la Universidad de Pensilvania. No es fácil saber a primera vista si Dunn está pintando un patrón de ramas de una planta o de neuronas. Pero quizás ese sea el punto. El ojo de Dunn parece estar afilado para la deslumbrante belleza empacada en la arquitectura celular de cada milímetro cuadrado de nuestro sistema nervioso, arquitectura que se repite en todos nosotros.

La imágenes neuronales en las pinturas de Dunn parecen traer alguna influencia de los dibujos de neuronas manchadas por figuras fundacionales como Santiago Ramón y Cajal, a principios del siglo XX. Aun más, los trabajos de Dunn presentan otra influencia clara, una que el artista mismo discute en la entrevista que sigue. Es un profundo admirador de diversos tipos de trabajos artísticos Pan-asiáticos, y en su obra esta influencia ha logrado elegantes representaciones de neuronas individuales y de regiones más grandes que exhiben lo que Dunn llama “lo crudo y lo audaz”, cualidades de algunos de los dibujos en tinta japoneses y chinos, así como de sus “naturalezas simples, emocionales y directas”.

ENTREVISTA CON GREG DUNN

1. ¿En dónde se origina tu interés en el cerebro y en el arte pan-asiático?

Siempre estuve interesado en la psicología y la filosofía, y supuse que allí fue donde se encontraban mis intereses iniciales. Siempre fui una persona bastante introvertida, así que usaba mucho tiempo en mis pensamientos. Basta con decir que, que con frecuencia estoy perplejo por lo que está pasando allí dentro! A medida que mis intereses científicos se desarrollaban, me di cuenta de que el sistema real y biológico puede ser fascinante. De todas maneras, lo que caracteriza al cerebro es que es el aparato a través del cual experimentamos el mundo. La actividad neuronal de cada ser humano tiene una historia neurológica, así que si eres un científico porque quieres comprenderte a tí mismo, como yo, entonces no tiene sentido mirar en cualquier otro lugar. Honestamente no recuerdo cuándo comenzó mi interés en el arte asiático, pero sospecho que quizás fue en reacción a una sobre-exposición al arte del Renacimiento y por un viaje por Europa, u otro que hice con mi familia cuando era pequeño. En contraste con un montón de arte producido en Europa, el arte asiático era tan simple, emocional y directo. Había espacio para respirar en el lienzo, y las técnicas eran tan crudas y audaz. Es el tipo de arte que justamente te golpea en las entrañas con su impacto inmediato, visceral.

2. ¿Cómo emergieron tu gusto por el arte pan-asiático y tu interés por el cerebro ? ¿Qué hay en todas esas técnicas y estéticas – particularmente en el rollo de papel japonés y la serigrafía- que tú encajaste como la interpretación estética del cerebro?

Las formas neuronales y los estilos asiáticos de pintura chocan en una manera completamente natural, y soy tan afortunado de de haber encontrado esto por mí mismo, porque me ha llevado a una carrera muy satisfactoria como artista/científico. Las formas neuronales son naturalmente elegantes y espontáneas, características que también describen a las formas más tradicionales de pintura asiática sumi-e, etc. Todo lo que se requiere para conectar puntos es la simple realización que necesitas para girar tu conciencia a la escala micro para ver que la naturaleza tiene una forma muy similar a a través de diferentes escalas de magnitud. La forma en ramas de una dendrita es casi idéntica a la forma de un árbol con ramas, una serie de grietas en el pavimento, el movimiento de los ríos y las corrientes vistas desde el espacio, o un rayo. No me sorprendería que la forma también estuviera representada en un nivel cósmico. Es una solución fractal del Universo.

3. Primero vistas en diapositivas y en las imágenes médicas, ¿las imágenes de las neuronas y los ganglios en el cerebro, cambian en tu mente una vez que empiezas a trabajar con sus formas en una manera artística? ¿Tienes ejemplos de este cambio?

Mi percepción de las regiones del cerebro y las células dentro de ellas está siempre cambiando mientras pinto. Esto es porque siempre estoy tratando de trazar una línea entre el fotorealismo y la interpretación. Usar microfotografías como una fuerte referencia, puede ser útil porque ayuda a derruir a la anatomía correctamente, pero puede robarle espontaneidad a la pintura. También le roba al pintor su disciplina casi meditativa de aprender cómo emular los movimientos azarosos y las ramas de las neuronas, una habilidad desilusionadoramente difícil. El cerebro siempre quiere generar o reconocer patrones en las cosas, y es un desafío real el tratar de evitar esa tendencia.

4. ¿Qué es lo que esta interpretación artística de las estructuras del cerebro le ha hecho a tu concepción del cerebro y sus pequeñas unidades de procesamiento? ¿Cómo esta práctica artística ha influido en tu vida académica, si ha sucedido así?

Realmente me ha dado una apreciación de cuán caótica es la microestructura del cerebro. Para ser claro, usualmente pinto solo algunas neuronas en un lienzo para enfatizar sus formas sin oscurecerlas con demasiadas líneas, pero el cerebro no se ve así para nada. Hay un cliché en neuroanatomía sobre cómo cada región del cerebro pide solo una cierta “propiedad inmueble”, y que todas las unidades de procesamiento pueden ser hacinados en un espacio pequeño. Pon juntas 100 billones de neuronas, cada una formada creando miles de sinapsis unas con otras, y el límite evolutivo del tamaño de la cabeza, y tendrás un pequeño órgano densamente comprimido. Es un lío insondable por un lado, y exquisitamente ordenado por otro. SI estos logros han afectado mi vida académica, es en que es un órgano difícil de estudiar! Tan heterogéneo y complicado, es un gran desafío entender el trabajo de solo una neurona.

5.¿Crees que el cerebro alguna vez se entenderá a sí mismo, o es demasiado complejo comprehender su propia función, a pesar de todas las herramientas de la ciencia moderna?

Tuve esta conversación cuando estaba empezando el postgrado con un amigo que recientemente terminó su PHD, y realmente permaneció conmigo. Hay algunos genios sorprendentes allí afuera que están haciendo enormes progresos para todos nosotros. Pero algún día, cuando imaginemos que la tecnología, la adquisición de datos, la superinformática, etc, lleguen al punto en donde alguna de las preguntas realmente profundas puedan ser contestadas, no estoy seguro de cómo un ser humano puede realmente entender la avalancha de información. Aunque el cerebro pudiera entenderse a sí mismo completamente, me parece imposible que sea a través de los gráficos, tablas, diagramas de conectividad y todo lo que sería el resultado inevitable. Personalmente no estoy interesado en esos días, de todas maneras. Para mí, parece ser que un acercamiento más relevante y recompensante del autodescubrimiento, se encuentra en el desarrollo de la personalidad a través de un acercamiento más intuitivo al cerebro. Para entender a mi propio cerebro, practico seriamente la meditación, la ciencia de observar la mente. Allí es donde estaré gastando mi años futuros de investigación científica, y ojalá que entienda algo al final de todo. 

6. ¿Debajo de todo eso, qué es lo que encuentras hermoso del cerebro?

Es literalmente el objeto más complicado del Universo conocido! El nudo tremendo de células cuando se conectan de una cierta manera, da lugar a una sensación extraña de “Yo” que es capaz de ponderar y aprender cosas sobre su entorno. Es un milagro enorme, y está en el techo del por qué somos seres conscientes capaces de apreciar este mundo y toda su belleza ¿Cómo no puedo amarlo?

Más información en Greg Dunn’s website.

Meditación y creación artística

MENTE Y ARTE
Presentamos una entrevista que realizada a la artista de la caligrafía Nadja Van Ghelue.
Nos pareció muy particular su visión sobre la meditación y su aplicación en el trabajo artístico.
A continuación, la traducción del original en inglés.
Nadja Van Ghelue enfatiza la importancia de la práctica regular de la medicación en el arte de la caligrafía japonesa y en la pintura sumi 1.
Las declaraciones siguientes fueron hechas a la diseñadora y profesora Sheila Schumacher del Transart Institut MFA  para su plan de estudio e investigación de la primavera 2006.
S.S. ¿Te consideras como una artista que tiene un fuerte sentido del espíritu y/o de la fe, o un ser espiritual que produce arte desde y por esa espiritualidad? (En términos más simples, ¿qué es lo que vino primero: tu obra o tu espiritualidad?)
N.V.G. Mi obra vino primero.
Cuando empecé a expresarme a través de la caligrafía, usaba sobre todo la pluma de caligrafía occidental y a veces el bambú árabe.
Creé escrituras espontáneas, que no estaban unidas por ningún tipo de composición o reglas preliminares. Tomaba la pluma y empezaba a escribir, creando mi propio mundo a través de un infinito juego de líneas, formas y ritmos. Nuevas emociones y el descubrimiento de mundos desconocidos en mi vida me impulsaron a una comunicación fuerte dentro mío, que se expresó naturalmente en una escritura libre. Como un niño que toma un lápiz y se expresa de una manera muy inocente.
A esa altura todo tipo de escritos me inspiraba, mientras esa inspiración fluía no necesité ningún método.
Después de algún tiempo comencé a tener dificultades en el proceso creativo. Quería crear trabajos más grandes y me estanqué. No podía mantener el mismo grado de concentración a lo largo del trabajo, interfería demasiado a menudo, y perdí el espíritu unitario. La creación se volvió fragmentada y en alguna forma insalubre y forzada.
Entonces empecé a practicar caligrafía Zen como se hacía en el dojo2 del último maestro Zen Omori Sogen. Me permitió re-experimentar el arte directamente, ser un todo cuando creo y mi ser artístico se abrió a una dimensión espiritual del arte.
Estudié y practiqué el método y las técnicas del shodo3 y me volví más consciente del significado profundo de la herencia caligráfica. En su libro, El Arte Chino de la Escritura, François Billeter observa que a pesar de que muchos artistas en Occidente han alcanzado los niveles más altos de expresión inmediata, han fallado en pasar esta experiencia a otras generaciones. Ningún método es enseñado en el arte occidental para educar y conseguir un genuino estado de mente creativo. Descubrí que esto no era así en Oriente. Los calígrafos y pintores orientales muestran un camino directo al cultivo de un estado de mente creativo. Toda su filosofía integra la vida, la espiritualidad y el arte; y el arte se convierte en una manera de vivir.
S.S. ¿Tú meditas? Y si lo haces, ¿cómo meditas específicamente?
N.V.G. Medito regularmente, todos los días si es posible.
Hago una meditación formal sentada, shamatha4 y vipassana5.
A través de los años, he practicado diversas técnicas de meditación para hacer a mi mente estable y enfocada, algunas de ellas son con objetos externos, y otras con objetos internos, o con técnicas de respiración. Pero mi meditación básica para calmar la mente es enfocarme en la respiración.
A través de estas meditaciones, experimento más claridad y expansión de mi mente, lo que resulta en una conciencia y receptividad más altas, herramientas indispensables para un buen artista.
La meditación informal es una práctica de la caligrafía japonesa en sí misma, y también la meditación caminando en la naturaleza.
El Shodo en sí mismo, cuando se hace correctamente, es una manera maravillosa de meditación en acción, la mente se vuelve clara y calma.
La meditación caminando en la naturaleza es vital para mi sanidad artística y espiritual.
Para imbuir a mi obra con vida, necesito a la Madre Tierra, la fuente de vida. Las montañas y ríos son mis maestros exteriores.
S.S. ¿La meditación juega un rol activo en la producción de tus piezas de arte?¿Cómo aprendiste a integrarlos a ambos?
N.V.G. Mi trabajo artístico está basado en la práctica de la meditación. Si no medito, mi expresión artística se vuelve débil.
Los standards de calidad que me pongo para mi arte, siguen la tradición artística espiritual del Zen y el Taoísmo. La cualidad principal de la caligrafía y la pintura japonesa es la vida interior de la pincelada, la expresión de nuestro verdadero ser siendo él mismo. La tremenda fuerza, la libertad y la belleza de una pincelada, como se ve en las obras de los maestros, es el resultado de esta exploración continua en nuestra gran mente, nuestro ser universal. A través de la meditación puedo acceder a este ser escondido y mi experiencia meditativa fluye naturalmente hacia mi obra.
La integración de la meditación y el arte es gradual. Es un proceso natural, si lo practicas continuamente. Primero están separados porque no conoces de qué se trata todo.
Con la caligrafía y pintura japonesa, primero aprendí a manejar la técnica a fondo. Luego, a través de de la práctica, gané una mayor percepción de los sutiles aspectos de la integración del cuerpo y la mente en el proceso creativo, y empecé a entender el efecto de la meditación en mi mente y en mi arte. Cuando todas estas experiencias se hacen parte integral de mi ser, naturalmente fluyen juntas. La vida, la meditación y el arte no están ya separados.
S.S. ¿Piensas que podrías producir el mismo arte sin la práctica de la meditación? ¿Por qué?
N.V.G. Mi arte no podría ser el mismo sin la meditación.
A mi trabajo de pincel le faltaría vida, fuerza, luminosidad y claridad, para mencionar sólo algunas de las cualidades de una buena caligrafía y pintura japonesa.
En el arte occidental, la línea es una de sus muchas herramientas, mayormente usada como preparación para la pintura. No tiene características especiales. Pero en Oriente, una pincelada tiene un montón de cualidades, que no entran en el concepto occidental de arte. Una de las pinturas ensou6 del maestro zen Hakuin, por ejemplo, encarna al amor y a la compasión sin límites , o la pincelada del calígrafo japonés Yamaoka Tesshu, es la vida misma, sin límites y vibrante. Estas obras de arte son más que formas externas, expresan valores universales.
Mi alma artística busca estas cualidades universales y eternas en el arte.
Sin la meditación, no podría ser consciente de ellas y no podrían fluir hacia mi obra.
Nadja Van Ghelue
S.S. ¿Cómo funciona el concepto de juicio en tu proceso artístico? ¿ Juzgas la cualidad o el éxito de tus obras, y si es así, con qué medidas?
N.V.G. La verdadera naturaleza de la caligrafía y la pintura japonesa, no permite ninguna corrección durante la creación misma, el arte es llevado a cabo dentro de un marco mental de no-juicio.
Pero el juicio juega siempre un rol importante durante el tiempo preparatorio de una obra.
Para expresarme espontáneamente en un acto, tengo que afinarme correctamente y tengo que juzgar si se cumplen todas las condiciones necesarias para producir un trabajo. Tengo que medir el grado de mi habilidad técnica, la interiorización de la caligrafía o de la pintura en mi propio estado de mente. Sólo cuando esto está correcto, puedo producir una obra.
Uso dos standards para juzgar mi obra final.
El primero es técnico, el segundo es espiritual-artístico.
Algunas de las medidas técnicas son:
la calidad de los 4 tesoros (tinta, papel, pincel, piedra)
la manipulación del pincel
la composición de los caracteres o de la pintura
la distribución espacial de la obra en el papel
el balance de forma y vacío
El standard espiritual-artístico incluye:
la fuerza vital o ki en la pincelada
la claridad y luminosidad del sumi
la calidad interna de la pincelada: fuerza, calidez, amor, libertad…
la expresión total de la obra, su expansión y profundidad
la calidad de makoto7
la comunicación con el espectador
S.S. ¿Qué sientes que mejora tu trabajo?
N.V.G. Mirar y estudiar el trabajo artístico de los maestros genuinos, leer sus historias de vida, su filosofía y su visión artística me guían y me ayudan a mejorar mi trabajo.
La práctica continua es en general la manera de mejorar mi obra y mi visión.
Mi educación artística es más bien un proceso de dejarme ir de los conceptos preestablecidos del arte y esforzarme hacia el makoto, la genuinidad, sinceridad y lealtad a la naturaleza y a mí misma.
Makoto se usa frecuentemente para describir la cualidad del poeta haiku Bashou. Digamos que es la  expresión más profunda de la voz interior, la escritura del corazón. Estas cualidades sólo se pueden mejorar con el tiempo, como una fruta que madura. En este estado virgen de la creación, te olvidas de la técnica, de tí mismo y del arte, y esto es ciertamente, la tarea más difícil de conseguir.
1 Sumi, Sumi-e o Suiboku: es una técnica de dibujo monocromático en tinta de la escuela de pintura japonesa. Se desarrolló en  China durante la  dinastía Tang  y se implantó como estilo durante la  dinastía Song . Fue introducida en el  Japón a mediados del siglo XIV por monjes budistas zen.
2 Dojo: lugar de meditación y práctica del Budismo zen, y de las  artes marciales tradicionales del  Japón.
3 Shodo:”el camino de la escritura”, es la caligrafía japonesa.
4 Shamatha: Es uno de los dos grupos en que se dividen las meditaciones budistas. A las prácticas que generan tranquilidad, atención y concentración, se les denomina shamata.
5 Vipassana : Es el otro grupo de las meditaciones budistas. A las prácticas que llevan a la percatación, visión clara, o el darse cuenta, se les llama vipasana.
6 Ensou, Ensō : es una palabra japonesa que significa círculo y que está fuertemente relacionada con el zen. Se trata de uno de los temas más típicos de la caligrafía japonesa, a pesar de que el círculo es un símbolo y no un caracter. Simboliza la iluminación, la fuerza, la elegancia, el universo y el vacío ( mu), así como la propia estética japonesa. Como expresión del momento, se suele considerar una forma de minimalismo.
7 Makoto: honestidad, sinceridad absoluta.

ANTONIO LÓPEZ, PINTOR: “Si la vida fracasa, el arte fracasa”

ARTISTAS
Esta magnífica entrevista está íntegramente transcripta de la página Hoy es arte
Ahí está como si no fuera con él. A una distancia que debería de medirse en miles de años luz de cualquier atisbo de esnobismo o soberbia. Se supone que sabe que es uno de los más grandes, pero su imagen es la de la sencillez casi extrema, la del humanismo en la mejor de sus acepciones. Antonio López García (Tomelloso, 1936) nos recibe en la puerta de su estudio en Madrid en traje de faena, enfundado en un delantal que adornan manchas múltiples de su pintura prodigiosa.
Restos y huellas de lo que, con el tiempo, será otra de sus preciadas, personalísimas, obras: “el cuadro o la escultura te dice cuando está terminada y, al tiempo, tú le dices a la obra que lo que tenías que hacer está concluido. Es un tema de comunicación entre tú y lo que haces”. Lo dice desde un pequeño taburete de madera en el que se sienta mirando a los ojos de quien escucha. Medita lo que va a decir, apoya sus palabras en el movimiento de las manos, vuelve sobre lo dicho para que el mensaje quede claro y en el tono y en la mirada transmite una irrefrenable pasión por “toda esa belleza que llamamos arte”.
Y arranca de pronto su diálogo desde la convicción, definiendo que la pintura y la escultura son mágicos lenguajes asentados en la dignidad, modos de comunicación tan antiguos como la presencia del hombre sobre el planeta. “Formas de expresión a través de los que el ser humano hace visibles sus sentimientos. Creando, inventando ese modo de comunicarse hace algo a lo que llamamos arte. Son lenguajes que misteriosamente muchos de los espectadores a los que van dirigidos entienden. Además, entre quien crea y quien observa se establece un nexo que, cuando se hace bien, esta basado en la verdad. Es muy verdadero. No mientes”.
¿Qué diferencia al artista del espectador?
La verdad es que no lo sé. Es un misterio el porqué unos lo hacemos y otros lo miran. Acaso fuera bueno cambiarnos una temporada y los que hacemos limitarnos a mirar y los que miran se pusieran manos a la obra. Es evidente que todo el mundo puede mirar y todos podemos hacer. Todos podríamos porque todos llevamos un creador dentro, lo que pasa es que unos se inician, o nos iniciamos, y otros no lo hacen nunca. La consideración de la luz y las formas acaso juegue un papel pero la verdad es que no me atrevo a afirmarlo.
¿El pintor pinta lo que es?
No lo haces para que los demás vean cómo eres, si no porque necesitas comunicar, expresar algo, aquello que te bulle dentro. Para hacerlo necesitas primero cargarte con una emoción. La emoción actúa como una especie de pila, una vez cargada tienes la posibilidad de hacer algo con ese sentimiento.
(Antonio López está muy lejos de esa imagen entre bohemia y elitista, frecuente en otros artistas. Responde más a lo que esperamos de una especie de amigo de toda la vida… No hay que exagerar, apunta, para añadir). No me siento el colega de al lado, ni bohemio ni, por supuesto, elitista, un término y un concepto que no me gusta nada. Una palabra que me hecha para atrás. No me gusta la gente que va de eso. Tampoco soy ni me siento bohemio, porque ya están las cosas suficientemente difíciles como para ponerlas más. El español no se siente tan mimado como para permitirse ser bohemio. Eso podía ocurrir en Francia en ciertos momentos, pero no es algo que ahora sea ni conveniente ni necesario.
Supongo que en el fondo uno termina siendo una mezcla de todo eso, aunque uno intenta buscar el equilibrio…
Su obra transmite una paciencia infinita a la hora de crear, ¿lo siente así? Dentro de ese equilibrio, ¿qué papel juega la paciencia?
Es una buena observación. Está en relación con lo que amas. Tienes paciencia en relación con las cosas que amas. Probablemente yo no tengo ninguna paciencia con las cosas que me son indiferentes, pero con lo que hago, con lo que pinto, con lo que esculpo, la tengo y mucha. Como las madres que tienen paciencia con sus hijos, como el amante que tiene paciencia con quien ama.
Creo que a veces y dependiendo de qué, con quién y de las circunstancias soy más bien impaciente, pero con relación a mi trabajo le echo toda la paciencia necesaria. Es un elemento que necesito para hacer mi trabajo. Hablamos de paciencia, pero también podríamos llamarla constancia.
En fin, que se tiene paciencia, buena paciencia, con lo que se ama. Porque también está la mala paciencia, que es la de la gente encabronada que no tiene más remedio que hacer algo que no quiere pero que no puede dejar de hacer. No estamos hablando de ese tipo de paciencia, si no con la que entronca con algo positivo, con algo que tú deseas seguir haciendo. Todos necesitamos la paciencia, una manera de paciencia, para hacer casi cualquier trabajo, ya sea el cocinero, el investigador, el pintor…
(En un tono quedo, reposado pero firme, va dejando en el aire palabras y pensamientos. Deja abiertas las frases, como si esperase que quien tiene enfrente asienta, complemente, digiera… Con esa sencillez crece a su lado y desde la profundidad de sus reflexiones, –una profundidad en absoluto afectada–, una conversación, un discurso, en el que nada o casi nada tiene desperdicio.)
Muchos artistas comienzan siendo figurativos y derivan hacia la abstracción. ¿Ha hecho Antonio López premeditadamente el camino inverso?
En general y por lo que yo conozco se suele comenzar en la figuración. Aunque quizá en este momento puedes iniciarte directamente en la abstracción, pero eso no quiere decir que no acabes en la figuración. La abstracción está en todo y la figuración también. Las emociones tienen un componente inexplicable que puede relacionarse con lo abstracto. En la pintura, y en la mía también, hay una dosis fuerte de abstracción, como la hay en la música y en la literatura. Tiene que haberla. Después, esa abstracción toma formas muy distintas.
¿Qué música escucha?
La que va surgiendo en los distintos momentos. Como toda mi generación he oído mucha música. Muchísima. Años y años oyendo música y muy variada. Pero hace tiempo ya que de un modo paulatino fui buscando y deseando el silencio. Hoy prefiero el silencio al sonido, lo que no quiere decir que renuncie a escuchar música. Sigo haciéndolo de cuando en cuando y en momentos determinados, emocionándome mucho con ella. La oigo pero no en las dosis casi excesivas de antes. En el estudio oía y oía y oía y acaso he acabado un poco saturado. Hoy valoro mucho el silencio.
¿Escribe? ¿Le gusta escribir?
Escribo de una manera ocasional y casi cuando no me queda más remedio, pero me cuesta mucho. Me parece muy difícil. No he desarrollado esa forma de expresión y esa posibilidad.
Sin embargo, se confiesa usted buen lector. ¿Qué libros lee en la actualidad?
La verdad es que he leído mucho y me sigue gustando leer. Necesito leer y, de hecho, lo hago todos los días. Tengo muchísimos libros por todas partes. Leo algunas cosas nuevas y releo mucho. Estos días he estado releyendo un libro de un crítico de arte ya desaparecido al que hace mucho tiempo le regalé un cuadro y él me regaló un libro dedicado. Hace poco, mirando en los libros, me encontré este Cuando llueve la tierra de José María Jove, un escritor y crítico de arte que publicaba en Ateneo, aquella revista de tanto prestigio, un libro publicado en 1953. También he estado en estos días conEl Jarama, una obra que me gusta mucho y suelo releer de vez en cuando. Leo varias cosas a la vez y también he estado últimamente con una obra de García Márquez y, durante una temporada larga, he releído Guerra y Paz, de Tolstoi, y Fortunata y Jacinta. En fin, siempre tengo libros entre las manos. Siempre leo.
¿Qué pintura ve?
No me ha pasado lo que con la música porque nunca me cansa ver pintura. Ni ver escultura o arquitectura. Sigo todo ello con enorme interés y sin cansancio alguno. No me satura en absoluto. Veo lo que va surgiendo. A veces estás lejos de lo que te gustaría ver en directo y por eso vas viendo aquello que puedes porque yo viajo poco. Me cuesta viajar. Me interesan, claro, pintores como Velázquez o Vermeer, pero muy especialmente el arte antiguo, el arte de la Roma de hace dos mil años. Todo ese arte clásico es una inmensidad maravillosa. También hay que tener en cuenta, por encima de los grandes como Velázquez que evidentemente te llenan, que en el concurso más humilde o en el sitio más inesperado puedes encontrarte con algo que te emociona. Soy un espectador muy dúctil. No tengo un programa o un esquema de lo que me gusta y lo que no. En pintura, lo que me emociona puede surgir en cualquier lugar y en cualquier lenguaje.
El arte del siglo XX me parece que es una fuente de placer y de hallazgos única en la historia de la humanidad. Un fenómeno así se ha producido en muy pocos momentos.
Habla usted de las emociones y de su emoción. ¿Llora ante el arte?
Soy muy poco llorón. Oyes hablar de gente que se emociona tanto que llega a llorar ante una obra de arte. La verdad es que yo no llego a tanto y eso que la emoción y lo que el arte me conmueve es mucho. Me produce verdadero embeleso y mucha fascinación. Además, noto que es algo que no se gasta con los años. Me sigo emocionando igual que hace cuarenta o cincuenta años, pero no llego a la lágrima. A la lágrima, no.
Habitualmente trabaja en varias obras al tiempo…
Sí, siempre trabajo en varias cosas a la vez. Esculpo, pinto y dibujo y poco a poco van saliendo los tres lenguajes y las obras acaban por completarse.
¿Se ha centrado en los últimos tiempos más en la escultura?
No. Acaso se puede tener esa percepción porque las últimas cosas entregadas han sido esculturas, y grandes, para ser ubicadas en el exterior, y eso hace que tengan una visualización que puede no tener, en primera instancia, la pintura o el dibujo que se producen en un ámbito más privado.
¿Cómo va su esperado retrato de los Reyes?
Yo querría poder mostrarlo en la exposición que tendrá lugar el próximo junio en el Museo Thyssen. Es obvio que para eso necesito acabarlo antes de que la exposición arranque.
Me resulta difícil hacer afirmaciones contundentes pues hace falta que el trabajo y la pintura se vayan desarrollando. Voy trabajando en esa obra y a veces dejo de hacerlo para después retomarla. Ahora he traído el cuadro a casa y estoy buscando un lugar para él, porque el estudio está tan lleno de cosas que necesito vaciarlo y llevar parte de lo que tengo allí a otro sitio para tener el espacio que el cuadro necesita. Un espacio más tranquilo que me permita trabajar lo más concentrado posible. Al cuadro le queda un tiempo todavía, pero me gustaría que para la exposición estuviera terminado y poder presentarlo. Quisiera trabajarlo únicamente atendiendo a la intención y al deseo de que quede lo mejor posible. Para eso hace falta una determinada forma de trabajo. Lo que pasa es que por ser el cuadro que es ha trascendido al exterior y eso aporta una situación peculiar. Hay obras en las que se tarda más, otras menos, otras que se detienen y no sigues… En el estudio pasan muchas cosas que nadie tiene por qué saber. En este caso hablamos de una obra que rebasa los límites de la privacidad que yo pueda tener. Es un encargo, y ya pagado, sobre el que todo el mundo te puede preguntar, pero no deja de ser un cuadro como otros que haya podido hacer y, como he dicho, ahí puede pasar de todo. Tengo obras que empecé y, por distintos motivos, nunca terminé. No es el caso de éste, pero necesito trabajar con mucha libertad. Tengo que hacerlo así. Pero esperemos que para las fechas de la exposición esté listo.
¿Es la obra la que dice que está terminada o es el artista el que decide que lo que había que hacer hecho está?
Hay un poco de todo. Es como una relación. A veces te dicen aquí ya no vuelvas y otras veces lo dices tú. En otras ocasiones las cosas se retoman, hay un descanso y vuelves a empezar o continúas lo que estaba iniciado. La relación con la obra es variable y cambiante, como lo son las relaciones entre las personas.
¿Le duele desprenderse de sus obras?
No. Nada de nada. Al contrario, me produce una gran satisfacción. Este trabajo lo haces para que los demás lo vean y lo disfruten. Así te realizas como artista. No hablamos de un acto solitario que acaba en ti y en tu propia satisfacción. Yo no lo siento así. Todo el arte admirable de todas las épocas se ha hecho para los demás. Desde la concepción personal, pero para los demás. Cuando los demás no lo acogen, como en el caso de Van Gogh, por ejemplo, el artista se desespera.
¿Es usted consciente de que Antonio López es muy popular. Muy conocido en la calle. Le incomoda o le molesta la fama que le acompaña?
No, no me molesta. Aunque habría que matizar esto porque yo, siendo consciente de que hay bastante gente que me conoce, no soy un personaje de fama a nivel popular. Pero no me molesta esa repercusión porque no la he buscado. Cuando yo salgo a la calle a pintar y me voy al espacio común de todos para hacer un trabajo lo hago porque lo elijo. Intento hacer las cosas como a mí me gustan. Tengo la suerte de poder hacerlo.
La infancia parece estar siempre en su vida y en su obra, ¿lo siente así?
Es verdad. Para mí todos aquellos años supusieron un tesoro. Fue algo irrepetible y muy, muy bueno, que para mí ha tenido sus buenas consecuencias hasta ahora, hasta la actualidad. A pesar de las partes oscuras, que las hay en todas las vidas, en todos los hombres, y que también las hubo en mi caso, el balance es extraordinario y ha pesado siempre sobre mí. Eso supongo que de alguna forma se refleja en mi obra. La infancia pesa en la vida del hombre, de los hombres, y condiciona muchas cosas.
¿Qué le parece el mundo en el que vivimos hoy?
Me gusta el mundo. Me gusta la vida aunque a veces las personas me cansan mucho. La gente me cansa, sobre todo las personas que nos dirigen porque hay muchas veces que no lo hacen nada bien. Quienes nos dirigen deberían ser los mejores, que los hay entre los hombres, pero desgraciadamente no es así. No son los mejores y eso hace que este mundo no sea lo bueno, en todos los aspectos, que podría ser.
Considero que sería muy importante que los políticos que nos gobiernan y que gobiernan el mundo fueran mejores.
¿Cómo le gustaría ser recordado?
No puede imaginarse a qué distancia estoy de ese pensamiento. A tanta distancia que aunque ponga voluntad no soy capaz de plantearme cómo quiero ser recordado. Sería un farsante si empezase con ese juego. Saldría una farsa porque ni pienso ni siento el futuro. Vivo, y con toda la intensidad posible, el presente.
Sigue dirigiendo talleres de arte. ¿Hay algún artista joven que le interese especialmente?
Bueno, a los talleres no sólo va gente joven. Este año en un taller en Albacete participaba un pintor que no tenía mucha menos edad que yo. Eso me gusta porque la gente mayor le da mayor dimensión a esos talleres.
Hay mucha gente con muchas posibilidades. Gente que, en principio, parecía que no iban a resultar y luego nos sorprenden y cuajan. También hay muchos otros que, por muy distintos motivos, se quedan en el camino. A veces la sociedad es desatenta, la lucha es dura y existen otra serie de adversidades que pueden condicionar de un modo definitivo. Pero en los talleres y fuera de ellos hay gente con mucho potencial. Algunos llegar a hacer cosas y, como digo, otros no porque se cansan, se debilitan y pasan como esas vidas que se diluyen y desaparecen sin merecerlo y sin que nos demos cuenta.

¿Podría evitarse esa sangría?
Para que eso no sucediera sería clave que la gente, esa gente, pudiera vivir de otro modo. Porque el arte sale de la vida. Si la vida fracasa el arte fracasa. Hay una forma de fracaso que pasa al arte, pero no todo puede pasar al arte.
Habría que renovar las cosas importantes. Como he dicho, renovar nuestros guías, quienes nos dirigen. Por otra parte, el mundo del dinero está acogotando la sociedad. Está creando unas ciudades difíciles.
Hay que considerar que el arte tampoco tiene tanta importancia. Hay muchas otras que arreglar antes que el arte porque, en definitiva, el arte siempre se va a salvar. Porque de la basura puede salir el arte. Eso se ha demostrado muchas veces. De una sociedad corrupta puede salir un arte grandioso. Si yo tuviera esa responsabilidad, no me preocuparía del arte y trataría de solucionar otros aspectos más urgentes de la vida.
(La conversación acaba como empezó. Con el talante y el tono de alguien impregnado de la sencillez, la humildad y la sabiduría de los grandes. De los más grandes, porque al preguntarle por su interés por el mundo digital textualmente responde: “No puedo opinar porque es un mundo que desconozco. Como desconozco el inglés. Como desconozco casi todo. Tu vida trascurre en unos cauces y dentro de ese recorrido vas conociendo algunas cosas, pero todo lo demás lo ignoras”).