Los 10 libros imprescindibles de arte

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LITERATURA

Difícil tarea la de elegir sólo 10 libros de arte, ya que al valor de su contenido se une muchas veces el de sus imágenes o presentación.

Por eso nos decidimos partiendo de la premisa de considerar a aquellos que nos cambiaron definitivamente nuestra forma de ver, y que nos siguen acompañando en la actualidad. Aquellos libros a los que volvemos una y otra vez.

1. Cartas a Théo, Vincent Van Gogh: Vincent escribe a su hermano a lo largo de 20 años. Sus cartas son a la vez una una autobiografía y testimonio artístico único. La belleza de lo puro y lo real en el discurso y obra de un artista.

“Cartas a Théo”

2. El Arte, conversaciones de Rodin con Paul Gsell: Consta de una serie de conversaciones en donde opina sobre todo: la vida en general, el éxito, la naturaleza, el carácter original del arte, su ideal artístico, etc. Inspirador, analiza la mayoría de los temas que interesan a los artistas.

Rodin y Gsell

3.Tratado sobre la pintura, Leonardo da Vinci: Manuscritos fragmentados que se unieron luego de su muerte para lograr lo que debería haber sido el resultado de su empeño por refundir todas las formulaciones empíricas y todos los tópicos del Renacimiento, ordenándolos en un sistema universal. Una belleza en sí mismo, es a la vez útil para el artista figurativo.

Leonardo da Vinci

4. Manual para el artista, medios y técnicas, Margaret Krug: Se analizan las técnicas de dibujo y pintura, explicándolas desde sus orígenes hasta la actualidad. Acompañándose de ejercicios paso a paso para estimular una exploración creativa. Libro de cabecera para aprender y enseñar.

Krug

5. La necesidad del arte, Ernst Fischer: Reflexión sobre la importancia del arte en el mundo actual. Busca las relaciones entre la imaginación creativa y la realidad social, sosteniendo que el arte verdadero debe reflejar su existencia y sus imperfecciones, y ayudar a cambiar y mejorar. Enfatiza la necesidad individual de comprometerse con la sociedad, su rechazo por el consumismo, la hipertecnologización, y su optimista y radical visión humana del esfuerzo del arte arte. Una ayuda insustituible para comprender la situación actual, social y artística.

Fischer

6. De lo espiritual en el arte, Wasily Kandinsky: Se propone esencialmente despertar la capacidad de captar lo espiritual en las cosas materiales y abstractas. Explica los conceptos que llevaron luego a la pintura abstracta reconociendo la relación entre pintura y música. Imprescindible para entender el arte moderno.

Kandinsky

7. El camino del artista, Julia Cameron: Siguiendo el principio básico de que la expresión creativa es la dirección natural de la vida, Julia Cameron nos muestra cómo recuperar nuestra creatividad mediante un exhaustivo programa en el que nos enseña a superar los bloqueos mentales, como el miedo, los celos, las creencias limitadoras, las adicciones y otras fuerzas inhibidoras, y a reemplazarlos mediante la confianza artística. Un buen recurso para épocas de bloqueo.

j.cameron

8. La palabra pintada; ¿Quién teme al Bauhaus feroz?, Tom Wolfe: Describe el curso errático de la historia social del arte moderno, desde sus inicios revolucionarios -una revolución contra el contenido literario en las obras artísticas- hasta su estado actual, según él, una parodia de sí mismo.¿Quién teme al Bauhaus feroz? es una operación similar en el ámbito de la arquitectura, en donde los marxistas que huyen de la decadente Europa en guerra, son recibidos por la clase dirigente norteamericana y erigidos en eminencias. La historia del arte reciente contada en un tono irreverente y ágil.

wolfe

9. La sintaxis de la imagen, Donis Dondis: Analiza los principios de la teoría de la composición gráfica a partir de los estudios científicos sobre percepción visual. Fundamental para artistas y diseñadores.

dondis

10. Conversaciones con Marcel Duchamp, Pierre Cabanne: Esta es la primera vez que el más fascinante y desconcertante inventor del arte contemporáneo acepta explicarse a sí mismo y explicar sus actos, sus reacciones, sus sentimientos, sus opiniones, de forma tan profunda y extensa. Necesario para entender al arte actual y conocer otra forma de vivir radicalmente distinta a la de la mayoría de los artistas.

duchamp

A partir de aquí cada uno pensará en cuáles son sus libros favoritos, ya que como Jorge Luis Borges decía,el verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta ‘el modo imperativo‘”.

 

 

2014: Año Cortázar

Celebramos este año el nacimiento del gran escritor Julio Cortázar.

Sus libros acompañaron a varias generaciones, y aún hoy siguen vigentes.

Su fantasía, ese paso sutil en el que nos trae desde la realidad hacia mundos absurdos pero por alguna extraña razón, creíbles. Es su habilidad como narrador la que logra engañarnos: de repente estamos atrapados por un jersey que nos impide respirar, caminamos con la Maga por las calles de Paris, analizamos la realidad con Lucas.

Rayuela marcó un antes y un después en la literatura, especialmente la latinoamericana.

Se puede decir tanto sobre esta figura, pero no hay más que leerlo para dejarse llevar por su tono dulce y convincente, ese que nos arrastra a una infancia de rituales y olores, donde todo parecía posible.

El audio de Conducta en los Velorios, inolvidable: http://www.youtube.com/watch?v=AThfIzEmavg

La palabra pintada de Tom Wolfe: contra la impostura artística

LITERATURA

Hoy día, sin una teoría que me acompañe, no puedo ver un cuadro

La Palabra Pintada

La palabra pintada es el excelente libro escrito por Tom Wolfe en 1975. Corto, punzante, “políticamente incorrecto”. Expresa con una prosa afilada el pensamiento que comparten tantos artistas y tanto público cansado de obras vacías, repartidas en museos, galerías y centros culturales.

En él expone la idea de que el arte contemporáneo está más cerca de la literatura y de la nada, que del arte real. Los críticos definirían qué obras tendrían éxito, y que así ilustrarían sus teorías.

Los principales críticos de arte a los que se denuncia, son Clement Greenberg , Harold Rosenberg y Leo Steinberg, quienes tuvieron una importancia enorme a partir de la década del 70.

Wolf afirma que el arte se ha convertido en una parodia de sí mismo: tan literario, académico y manierista como la pintura contra la que se había rebelado. El arte moderno se puso de moda y perdió el sentido.

“En resumen durante todos estos años he creído que en arte, mas que en cualquier otra cosa, ver es creer. Bien, ¡cuanta miopía! Ahora, por fin, el 28 de abril de 1974, ya podía ver. De golpe he recuperado toda mi visión. Nada de ver –ver sea creer-, tonto de mi –creer es ver- porque el arte moderno se ha vuelto completamente literario: las pintura y otras obras solo existen para ilustrar texto”.

También critica la función del mecenazgo y el coleccionismo en la decisión de qué tipo de movimiento pasaría a la historia, empujando a los artistas a dedicarse al estilo que ellos imponían, como el Expresionisimo Abstracto.

“Las exposiciones que yo conocía de joven consistían en una serie de cuadros en los cuales había abajo un cartelito pequeño que citaba el nombre del autor, el título y, en todo caso, una pequeña indicación técnica. Espero que, si seguimos así, veremos exposiciones que consistirán en tremendos cuadros con críticas ampliadas, junto a los cuales se colocará una pequeña fotografía para que se sepa a qué se refiere la crítica”.

La palabra pintada viene generalmente acompañada de otro texto: ¿Quién le teme a la Bauhaus Feroz?, en donde extiende su pensamiento a la arquitectura.

Ambos son, sin duda, imprescindibles para respirar un rato en medio de tanta tontería artística.

Jaime Sabines, poeta recomendado.

LITERATURA

Obra de la joyera Isabel Herrera: “Kit de los Amorosos”. Puedes ver sus preciosos trabajos en http://www.facebook.com/tallerdejoyeriaellavadero

Jaime Sabines Gutiérrez (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 25 de marzo de 1926 – Ciudad de México; 19 de marzo de 1999) fue un poeta y político mexicano. Es considerado uno de los grandes poetas mexicanos del siglo XX. En vida, tuvo un asombroso éxito entre los lectores, y tras su muerte, su obra ha quedado sembrada en la tradición poética de nuestro tiempo.

Su poesía Los Amorosos habla de gente sensible, de espíritus libres y de búsquedas continuas… Que la disfruten.

Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.

Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.

Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.

Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.

Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la oscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.

Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor
como una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida,
y se van llorando, llorando,
la hermosa vida. No se pierdan la voz de Sabines recitando:  http://www.youtube.com/watch?v=YMU1RKzt9cw

Su página web: http://www.sololiteratura.com/sab/sabinesprincipal.htm

AMÉLIE NOTHOMB: “Escribo todos los días de mi vida y necesito estar en ayunas, vacía, hambrienta”

LITERATURA
Escritora belga-japonesa, lúcida, durísima y precisa como un bisturí.
Estuvo en Barcelona en febrero del 2012.
Transcribimos aquí íntegramente el artículo de la página web: www.amoralart.cat , traduciéndola del catalán al español. Texto de Víctor Fernández Claras.
Es jueves 22 de febrero de 2012 y son casi las siete y media. Quedan pocos minutos para que comience la charla y la entrada del Instituto Francés está llena de gente, que aún no lo sabe, pero hoy se quedará fuera. Dentro, el auditorio está lleno a rebosar- se dice que asistieron más de 650 personas -y no cabe nadie más. Encima del escenario, ella: la mujer del sombrero, la mujer de negro, la escritora de piel pálida y labios rojos, la versión gótica y literaria de una auténtica rock star que mueve masas de gente. La misma escritora nacida en Japón, que ha vivido en Bélgica y en muchos otros países, que escribe en francés, y que es conocida en todo el mundo por sus originales, cortas y controvertidas novelas. Al día siguiente pasará exactamente lo mismo: Amélie Nothomb nos recibe a casi una cuarentena de periodistas para demostrar que no es tan estrambótica como parece: bien, estrambótica sí lo es, pero también es divertida y cercana. Después de escucharla hablar durante dos días seguidos, me viene rápidamente a la mente un fragmento de su última obra, Una forma de vida, que es precisamente la novela de la que nos ha venido a hablar: “Me equivoqué respeto a usted. A través de sus libros, suponía que sería alguien intratable, única, una persona a la que no se la pegas fácilmente. “
Son las palabras de Melvin Mapple, el protagonista de su último libro -Una forma de vida, Anagrama y Empúries-, un soldado estadounidense destinado en Irak que, un buen día, decide escribir una carta a su escritora favorita: la misma Amélie Nothomb. Hasta aquí todo normal, pero la mirada loca y original de la autora empieza a aparecer en el libro cuando este soldado manifiesta en una de sus cartas que desde que llegó a la guerra ha pasado de pesar 55 a 180 kilos. Este sobrepeso desmesurado no sólo es el objeto de debate del intercambio epistolar entre la autora y el soldado, sino que se convierte para Melvin Mapple una forma de protesta hacia la guerra atroz en la que participa. Toda la carne que le sobra – a la que decide llamar Sherezade – es un sabotaje y, posteriormente, un arte. “La culpa, en psicoanálisis, se explica con la expresión de llevar un muerto encima, llevar el peso de un muerto en los hombros. Para el protagonista es un acto de resistencia y sabotaje a la guerra. La guerra debería ser viril, donde hay hombres fuertes y atractivos, pero de esta manera queda ridiculizada. Pensé que estos soldados eran valientes cuando engordaban como locos. Son héroes para demostrar que la guerra es ridícula “, dice la autora provocando la risa de toda la sala. Al día siguiente, en la rueda de prensa, añade: “También quiero añadir una consideración dietética: todos los soldados vuelven de la guerra más grasos. Por lo tanto, por si lo que necesitamos es un eslogan, podríamos decir: ‘No haga la guerra, porque engorda “.
“Cuando mis compañeros y yo nos atracamos sin medida, los soldados delgados nos gritan: “¡Joder, chicos, dejadlo ya! ¡Dais asco, veros comer así dan ganas de vomitar!”. No decimos nada, pero luego lo comentamos entre nosotros: son ellos los que nos dan asco comiendo como si nada, masacrando civiles sin que se modifique su modo de vida, sin manifestar el más mínimo trauma. […] Somos los primeros en aborrecer la apelación de gordos, y entre nosotros nos llamamos los saboteadores. Nuestra obesidad constituye un fantástico y espectacular acto de sabotaje. Al ejército le costamos caros. Nuestra comida es barata, pero la consumimos en cantidades tan espeluznantes que la factura debe de ser considerable. Menos mal que paga el Estado.”
Amélie Nothomb publica una novela por año-aunque asegura que llega a escribir un total de cuatro, confirmando la leyenda urbana de sus lectores-. “Es cierto. Escribo cada día, sin excepción, desde las cuatro hasta las ocho de la mañana. Así es como se hacen muchos libros “. En el último que ha presentado en nuestro país, aparte de hablar de la guerra, reflexiona una vez más sobre la comida y, por primera vez, sobre el intercambio de cartas y la relación entre los autores y los lectores. “Mucha gente pensó que Una forma de vida era una novela autobiográfica, pero os tengo que decir que esta correspondencia es absolutamente imaginaria. Nunca tuve una correspondencia con un soldado estadounidense. Pero dos cosas son ciertas: la primera, que existe una escritora belga que responde su correo, y la segunda es que es cierto que hay una obesidad en el ejército americano en Irak”.
Sí, habéis leído bien. Amélie Nothomb recibe cientos de miles de cartas y las responde todas. Todo empezó cuando respondió la primera, una carta que recibió cuando publicó su primer libro: La Higiene del Asesino. “Respondí inmediatamente sin saber que ponía un dedo en un engranaje que me destruiría. Fue una ingenuidad como autora. Uno de los objetivos secundarios de este libro es pedir piedad al lector. Pero los lectores no lo han entendido así, y ahora me escriben cuatro veces más que antes. Por tanto, este libro podrá ser un éxito literario, pero es un fracaso desde el punto de vista de la experiencia. Soy como un hámster en la rueda, que una vez comienza, nunca puede bajar “. Bromea sobre el tema y decide pedir a los asistentes que le escriban cartas cortas. Ah, y advierte: “No me escribía sólo para ver si contesto, porque sí, contesto. De todos modos, si bien al principio respondía todas las cartas, incluso aquellas necias, ahora si me llega una carta poco cortés o necia la tiro a la basura. Por lo tanto, pongan en sus diarios: ‘Sólo responde cartas bellas e inteligentes’. Ya lo sabéis. Ah, como anécdota, en la charla del jueves por la tarde, un señor pide el turno de palabra para pedirle su dirección. “Este hombre es peligroso. Esto es sadomasoquismo! “, dice  Amélie. En relación a las cartas, y hablando sobre si se ha de conocer a un escritor, la autora responde que no, aunque depende: “Digo que no se debe conocer a los escritores pero vivo en una absoluta paradoja, ya que no me escondo, vivo abiertamente. Debe relativizarse. Hay algunos escritores que estropean más su obra que otros, y espero que no sea mi caso “.
En cualquier caso, el intercambio epistolar es uno de los temas centrales de la novela. Amélie Nothomb nos explica que se ha convertido en la escritora que es porque escribió cartas desde muy pequeña. Sus padres, cuando vivían en Japón, le obligaban a escribir al abuelo que no conocía y que vivía en Bélgica, y este ejercicio la entrenó en el arte del intercambio de cartas. Aparte de las excentricidades del libro, la autora también encuentra espacio para la reflexión: “La principal cosa que aprendí después de veinte años de publicar libros y responder cartas es que necesitamos al otro de manera infinita. Esto es cierto para mí y para el resto. No sabemos en qué consiste esta necesidad, pero hay gente que la necesita realmente “. A este respecto, añade: “La certeza de existir es recibir correo”, o “La carta es extraordinaria porque se escribe para una sola persona. Es como una novela, en dimensiones más pequeñas, para una sola persona “.
Sin embargo, Amélie Nothomb nunca ha escrito a sus autores favoritos. Asegura que no encontraría las palabras suficientes para expresar toda su admiración, y admira la gente que es capaz de hacerlo. Si tuviera que escoger algún destinatario de una de sus cartas, pero … “Supongo que escogería a Hakuri Murakami, porque es un gran escritor pero también un ser humano al que aprecio mucho. Quizás es un poco narcisista, pero él, como yo, también nació en Kobe “. Y es que Japón, por esta autora, es algo más que un país. “Tengo la sensación de que le debo todo a Japón. Es como un mito. Es un país imposible. Marchar a los cinco años fue una rotura identitaria total. La gente me miraba con perplejidad porque yo iba diciendo que era japonesa. Después cuando volví a los veintiún años me di cuenta de que quizás no era tan japonesa como creía. Soy una japonesa fracasada, pero soy japonesa “.
Una charla con Amélie Nothomb sería incompleta si no hablamos de comida. Ha abordado el tema en numerosas ocasiones a sus novelas. Para los que la sigáis, recordaréis su adicción al chocolate en Metafísica de los tubos, los cócteles vomitivos       de pretexto en Higiene del Asesino, la obsesión por  el champagne en  Ordeno y mando, o el redescubrimiento de la comida japonesa en Ni de Eva ni de Adán. “La comida para mí va mucho más allá de lo físico. Es algo metafísico. Cuando fui adolescente sufrí una anorexia muy severa. Comenzó cuando tenía trece años. Un día decidí no volver a comer nunca más. Y no comí absolutamente nada durante dos años. Y cuando digo nada, es nada, no es que comiera algo. Después de dos años me vi en las puertas de la muerte y tuve un problema, porque yo nunca hubiera querido morirme. La anorexia no se conocía tanto. Además yo vivía en el sudeste asiático, donde la anorexia no existe. Muere gente de hambre, pero no de anorexia. Y luego pasó algo muy extraño:se disociar mi cuerpo y mi alma: mi cuerpo fue a comer y mi alma se interrogaba. Después necesité muchos años para ir cosiendo las partes de mi cuerpo y mi alma”.
AMÉLIE NOTHOMB
Amélie es una escritora que se caracteriza por la economía narrativa, huye de las largas descripciones que caracterizan a las novelas y trabaja sobre todo el diálogo, atrevido, cínico, y muchas veces extremadamente violento. Ha combinado a lo largo de su obra novelas de ficción con novelas autobiográficas. Es por ello que sé que esto de la comida es un tema importante para ella. También sé, por haberla oído decir muchas veces, que para escribir necesita estar en ayunas absoluto. Quiero saber el porqué, y en un silencio de la rueda de prensa, le pregunto directamente. “Escribo todos los días de mi vida y necesito estar en ayunas, vacía, hambrienta. Cuando como no sé qué me pasa, pero me sucede algo que me impide estar en mi plenitud “. De hecho, nos explica cómo sería uno de sus días ideales: levantarse a las cuatro, escribir hasta las ocho, y continuar sin comer hasta las seis de la tarde, cuando rompería este ayuno con champagne. “El sentido del gusto está más desarrollado y el efecto mental que puede producir el champagne es espectacular. Llego a una borrachera fantástica. Viví esa experiencia ayer en Barcelona con el cava, que no conocía, y puedo decir que la experiencia fue extraordinaria “. En la rueda de prensa le preguntan si después de este episodio con el cava también se ha levantado a las cuatro de la madrugada: “Sí, como todos los días de mi vida, sin excepción. Es un aspecto de disciplina, porque es duro levantarse a las cuatro. A nadie le gusta comer a esas horas. Pero debo decir que después de esta disciplina aparece el placer. Y las cosas fáciles normalmente no aportan placer”.

SOCORRO, PERDÓN, de Frédéric Beigbeder.

LITERATURA
Capítulo 1
“El año en que cumplí cuarenta acabé de volverme loco definitivamente. Hasta entonces, como todos, hacía ver que era normal. La locura auténtica sale cuando se acaba la comedia social. Fue después de mi segundo divorcio. Me quedaba algún dinero; me había marchado de mi país. Había amado, volvería a amar, pero esperaba poder prescindir del amor, “un sentimiento ridículo que va acompañado de movimientos grotescos”, como dice Théophile Gautier. Además había dejado las drogas duras, así que no veo por qué tenía que hacer una excepción con el amor. Por primera vez desde que había nacido, vivía solo, y tenía intención de pasármelo bien una temporadita. Quizás me parecía a la época en que no tenía estructura. Reconozco que es molesto vivir sin columna vertebral. Ignoro cómo se las arreglan los demás invertebrados. Yo había crecido en una familia desestructurada, antes de desestructurar la mía. No tenía ni patria, ni raíces, ni ataduras de ningún tipo, salvo de una infancia olvidada; cuyas fotos parecían falsas, y un ordenador portátil con conexión wifi que me producía la ilusión de estar conectado con el resto del universo. La amnesia me parecía el colmo de la libertad. Es una enfermedad bastante extendida, hoy en día. Viajaba sin equipaje y alquilaba apartamentos amueblados. A usted le parece siniestro, vivir entre muebles que no has escogido?
Yo no estoy de acuerdo. Lo que es deprimente es pasarse horas yendo de tiendas dudando entre diferentes tipos de sillas. Los coches tampoco me llamaba la atención. Los hombres que comparan sus cilindradas me dan pena. Es increíble el tiempo que pierden enumerando marcas. Leía libros de bolsillo subrayando frases con un bolígrafo y después los tiraba a ambos a la basura (libro y bolígrafo). Intentaba no conservar nada sino era dentro de mi cabeza. Me daba la impresión de que las cosas me molestaban, pero me parece que los pensamientos también, y ocupan aún más lugar.(…) Iba tachando en la agenda cada día que pasaba como un prisionero que graba los muros de su celda. (…) Quería estar triste, pero no puedes olvidar por encargo. No sé por qué le digo todo esto. De hecho me  gustaría explicarle como me di cuenta de que la tristeza es necesaria.”
Frédéric Beigbeder