¿Qué es lo que buscamos en la escultura?

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HABLANDO DE ARTE

La escultura es una de las múltiples disciplinas artísticas existentes, ¿pero qué hay en ella que la distinga?¿Por qué algunos artistas se dedican a ella apasionadamente?

Desde el comienzo de la Humanidad, la escultura estuvo conectada con la religión, el pensamiento mágico y los deseos más profundos. Símbolos que conectaban el más allá con nuestra espiritualidad y necesidades concretas como la fertilidad, así como con el culto a los muertos.

Venus de Billendorf (28.000–25.000 AC)

Llegando a nuestros tiempos, esa búsqueda de espiritualidad continúa, ya que es inherente a la naturaleza humana. Y otras numerosas motivaciones aparecen con el arte social, el land art, etc.

Las estéticas también cambian, adaptándose, y en ocasiones alejándose de un contenido reflexivo. Pero en este post nos dedicaremos especialmente a aquellas esculturas que siguen presevando un sentido que va más allá de un aspecto formalmente logrado.

Antiguamente este arte tenía indudablemente una vocación de eternidad, ya que se trabajaba sobre todo con materiales que desafíaban al tiempo. Pero actualmente los materiales efímeros han entrado también en acción, por lo que el análisis se hace más interesante.

Tanto escultores figurativos como abstractos coinciden siempre en varios puntos: la obra no tiene función práctica, sino que es la emoción de la reinterpretación de la realidad a través de las formas. La observación es la base de todo trabajo.

También están de acuerdo en que a pesar de que se realicen bocetos o maquetas previas, es muchas veces el material quien va guiando al escultor, por lo que la idea original se va enfrentando a los cambios fortuitos.

La comprensión de las 3 dimensiones es imprescindible, quizás en mayor medida que en las otras artes. No hay forma de engañar al espectador, ya que generalmente está creada para ser vista desde múltiples ángulos.

Además se cultiva la sensibilidad táctil: las texturas cumplen un rol expresivo fundamental.

«Danae» de Rodin

En general es necesario un conocimiento técnico que implica aprender a hacer estructuras que puedan sostener a nuestras obras, ya sea mientras estén siendo realizadas, como cuando ya estén listas para instalarse. Así como moldes o todo lo que sea necesario para replicar un prototipo en otro material (por ej. pasar una escultura de arcilla a cemento).

Estructura para «Tribute» de Beth Cavener

La escultura puede ser a veces un proceso más lento que la pintura y menos espontáneo que el dibujo, pero a cambio de eso, es increíblemente fácil sumergirse en su ejecución y dejar que las horas pasen sin darnos cuenta. Se puede corregir y cambiar la marcha con facilidad.

Pero más allá de detalles técnicos, la escultura es básicamente un lenguaje fantástico e inacabable, un acto de comunicación que deja las puertas abiertas para la interpretación individual.

Como decía el gran Alberto Giacometti: «La escultura no es un objeto, es una interrogación, una cuestión, una respuesta. No puede estar terminada ni perfecta».

«Dog», de Alberto Giacometti

 

Fuentes:

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